miércoles, 21 de octubre de 2015

Que pasa cuando tu corazón quiere algo que no sabe que es...

Recuerdo mucho el comienzo de los días en que ser adulto se convertía en un dolor de cabeza que aún no asimilaba, y el tener una pareja conmigo era parte del tabú de mi naturaleza. De ciertas inclinaciones y deseos que no estaban bien vistos. Mucho menos en mi árbol familiar.
Pero la naturaleza sigue su curso y la vida también así que lo que tenía que pasar, tenía que pasar.
Ahora es cuando el ver a mi prima, siendo ella con compinche en mi infancia, una vez más tenía una nueva aventura amorosa de juventud, provocaba en mi cierta envidia y pena a la vez... de no poder hacer lo mismo. Y solo retener mis gustos era lo que quedaba.
Pero había algo que podría ser la primea opción  que conocería en la vida de la modernidad, que por supuesto era el Internet y las salas de chat.
Es allí donde conocí a un tipo que ahora de solo recordarlo hace que el título de esta historia se relacionen mucho en realidad.
Nos conocimos cerca de la cabina desde donde me conectaba y para variar vivía cerca a mi hogar, a tan sólo unas cuadras más a la derecha. Pero en mi desorientada juventud no podía ver que era lo que hacía.
Hablamos de todo un poco y la conversación no fue algo que exaltar, pero en mi poco conocimiento en relacionarme creía que así eran las cosas ... hasta que unas semanas ya era mi pareja. Si así es el como desesperarme por estar con alguien, pudo relacionarme con alguien que no conocía bien aun.
Los días eran algo tiernos pero un sentido bobo viéndolo ahora pues el caminar y comer algo por allí era al lo mucho que el podía aspirar y fuera de las necesidades fisiológicas que aún no le permitía resultaban en una relación que aún no notaba lo ridículo que esto era. Quizá el describirlo así sería más sencillo, yo era de tez clara, de 1.72 y algo vanidoso pero amable y no conocía el mundo de la noche, muy reservado y cuidando ciertos aspectos míos.  El de 1. 66 quizá, de tez trigueña, al comienzo algo viril luego la delicadez era algo que le brotaba más y más, la voz gruesa se agudizaba mas y mas cuando las semanas pasaban y para terminan el mundo de la noche era cita cada fin de semana para el fuera del título que llevaba, el cual no conocía yo por mi falta de calle.
Para terminar este chiste, unos "amigos" a los cuales deje de ver, me vieron con el y no pudieron ocultar su asombro... y sus ganas de chismear...
Entre ellas diciéndome que hacía con el si "era más mujer que yo" lo que me hiso sentir una decepción enorme porque no era un chico activo, si no pasivo... y que me mentía con lo que era, pues las razones nunca lo supe. Pero todo cae por su propio peso, tenía doble cara y doble rol sexual también.  Fue algo que con el tiempo descubrí. Pues nunca pude intimar con el ya que la confianza no la tenia y los pretextos absurdos nunca faltaban.
Todo acabo en el cuarto mes cuando espere vernos y darle lo que había preparado ... pero el prefirió ir a otro lado a tomar quien sabe con quien, dejándome a mi esperando en mi casa y rompiendo así el hilo que sostenía aquella relación absurda.
Y es allí cuando me doy cuenta de que quería tanto estar con alguien que en el apuro de que suceda tome cualquier primer encuentro por especial y por querer que funcionará me mentía así mismo, sabiendo por dentro que algo estaba mal. Y que hora puedo ver que nunca sentí nada mas que un aprecio pero que el amor no es así y hace falta mucho más que eso para sentir y vivir lo que se tener tu primer amor... lo que para mi eso no lo fue.

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